Obesidad, la compulsión por la comida

El otro día me preguntaban sobre la obesidad, de si el problema del malestar con la misma es o no sólo una cuestión de estereotipos sociales con respecto a las figuras físicas ideales. Valga dejar por sentado que todos somos merecedores de amor y respeto al margen de cualquier característica física. Por supuesto que el malestar no es sólo por eso. Hay una cuestión de salud, de comodidad, de satisfacción personal relacionada con el peso.

No poder sentarse  cómodamente en un asiento o caminar sin fatigarse a los diez pasos, sufrir dolores de rodillas, cadera, articulaciones, problemas cardiovasculares y otros contratiempos de salud generados por el sobrepeso disminuyen la calidad de vida y ponen en riesgo la misma. Igualmente, existen factores de tipo emocional y de comportamiento  determinantes de nuestras compulsiones y si hay sobrepeso es porque tenemos una manera de comer compulsiva.

Si comemos grandes cantidades y volúmenes de comida  sin tener hambre, sabiendo que nos hace mal, pero sin poder evitarlo,  quiere decir que estamos usando la comida como una droga, para anestesiarnos de cualquier situación que estemos viviendo que nos genere sentimientos y sensaciones físicas de incomodidad o desagrado. Comida para calmar el nerviosismo y la ansiedad, comida para calmar el aburrimiento, comida para calmar la tristeza, comida para calmar el dolor por el rechazo, comida para calmar la soledad, comida para calmar el deseo, comida para calmar la angustia, comida para cambiar las emociones que se nos generan frente a cualquier contratiempo o carencia. Bajar de peso es importante, pero no es lo único que hay que resolver. Es deseable aprender a lidiar con la carencia, con las sensaciones desagradables en el cuerpo que finalmente, vienen y van.

La vida por otro lado, tiene cosas lindas, pero también mucho de lo que no nos acomoda y que nos genera vacío, cuando no intenso dolor. Es inevitable. Anestesiarnos comiendo compulsivamente sólo le añade más dificultades a nuestra existencia. Busquemos mirar  y hablar de aquello que nos duele. Vamos a aceptar lo inevitable y continuar despiertos para aprovechar  lo disfrutable en el aquí y ahora, pero de lo que nos hace bien. Geneen Roth, autora de “Cuando la comida sustituye al amor” dice: “El peso es lo que sucede cuando usas la comida para allanarte la vida”. Es paradójico, pero moverse del malestar hacia el bienestar, requiere muchas veces saber vivir con la carencia.